"Mi padre dijo una vez: si quieres ver el alma de alguien, tienes que conocer sus sueños. Asì sentiràs compasiòn por aquellos que estàn peor que tù". Arizona Dream - Emir Kusturika

domingo, 17 de abril de 2011

¿Estamos buscando algo?- le dice él, ella, que ha recordado esas mismas palabras en otros nombres, le responde,-!No!, yo ya no estoy buscando, me cansé de husmear en los días, de penetrar los abismos de las horas muertas-, también, sabe que en esa búsqueda ha dejado huellas, él las ha reconocido para seguirlas, la encontro mientras ella buscaba.-No quiero buscar mas, seguramente la clave es precisamente no hacerlo-. ¿Esperar?- le pregunta él, ella no sabe que responder, se queda silenciosa, suspira, y responde,-No, esperar tampoco. El hilo se ha acabado, esperar es como estar en una obra de la que no se hace parte. Escucha, La felicidad es una mujer acostada en la cama con pudor, siempre está ahi, desnuda, pero tiene verguenza de su propia sencillez. Solo hay que verle en su propia desnudez, ¿ves? No hay necesidad de búsqueda, solo hay que tener ojos para ver, unas manos para tocar, en ausencia de ojos, hacerle el amor a esa mujer pudorosa que de pura verguenza se va.

Él, reflexionando el secreto, regresa una mirada para atrás, a sus propias huellas y a OTRA MUJER que le pisa los talones. Ella también le ha encontrado, mientras el buscaba.

¿Estamos Buscando algo?, le dice ella, él, ya no dice nada.

sábado, 16 de abril de 2011

La soledad fué un suspiro que me comí a las tres de la tarde de un martes cualquiera.

Me supo a magnolias, un tanto a durazno,

con los días siguientes, la soledad del suspiro me arrebato a los amigos

eligió mi estadía para guarecerse de la lluvia,

me abrazo con candor un día que tenía frío,


Todos los martes a la misma hora me recuerda el amor,

Un 29 del no se cuándo.

No fué en mayo, fué en un mes lluvioso.

lunes, 28 de marzo de 2011

Levantarse un día,
sin las ansias comunes del contacto
de una y dos caricias en la oscuridad de un cuarto inhóspito
contando los minutos que preceden un encuentro inútil
un despojar de labios sin consuelo
una despedida del segundo que se lleva el aliento primero
un recuerdo ya fútil del abrazo anterior
son como cuerpos torpes "amándose por vez primera"
siempre
porque el cuerpo olvida los contornos
las despedidas los llantos
el tiempo los seres
y la lluvia los despojos.

No,
Amanecer un día
con una sencillez prestada
pero única
de una caricia a solas
calmando los silencios
con mas silencios
dejando caer palabras pero sin pronunciar
para que la magia no cese
y el instante no muera
en los versos que se dicen
como los cuerpos que se aman.


Buscando que la nada se asemeje a un beso de mujer,
Con una extraña conexión conmigo misma
Amando la lejanía de todo aquello que no se parece a mí
a todos
ahora
tan distantes
opacos con la luz del sol sin dejar ver más allá de los propios pasos
y las mismas huellas,

De odiarla tanto

he terminado por amarla desdeñosamente
sintiendo celos de cualquier presencia
que sin querer le espante.

Encuentro grato y mortal
con esa presencia ajena
desconocida para los ojos que le miren
inhospita también solo para quién la siente
inhabitable, oculta y lejana
la morada ardiente que se abre como pétalo
y se cierra como la muerte.

miércoles, 16 de marzo de 2011



Te has puesto a pensar, amigo mio como seremos de viejos?
si ya sufrimos,
cómo será el día en que perdamos nuestra belleza
nuestra única fé,
aunque necesariamente falsa.

Con que ojos para dibujar el anhelo
y con cuáles abrazos, para despedir las ausencias.
Te has puesto a pensar, como será la pesadumbre de verte solo
con el cogote caído y la piel tatuada por los años.

Amanecer un día cualquiera con unos ojos de áquila
impávidos
Tan sosegados y tranquilos
cansados de esperar aquién mirar
Tener la boca rota, la cara maltrecha y el cuerpo débil.

Con un alma vieja, como de joven.
Ella misma tan inquieta,
Paciente e insatisfecha
Pero encerrada, en un cuerpo que cambia hasta envejecer
y que segura siente que es la misma.

Cómo diferenciar si el alma también envejece
Si ahora mismo, parece vieja.
Como no saberla muerta,
si en su pasar por ese cuerpo vencido
es ella la que ha experimentado la caducidad
de las ilusiones.
El deteriodo del tiempo
y las manecillas del reloj curtido.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La memoria en las manos - Pedro Salinas

Myrtille Henrion Picco - Portrait or et noir (1995)

Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que han tenido.

Recuerdo de una piedra
que hubo junto a un arroyo
y que cogimos distraídamente
sin darnos cuenta de nuestra ventura.
Pero su peso áspero,
sentir nos hace que por fin cogimos
el fruto más hermoso de los tiempos.
A tiempo sabe
el peso de una piedra entre las manos.
En una piedra está
la paciencia del mundo, madurada despacio.
Incalculable suma
de días y de noches, sol y agua
la que costó esta forma torpe y dura
que acariciar no sabe y acompaña
tan sólo con su peso, oscuramente.
Se estuvo siempre quieta,
sin buscar, encerrada,
en una voluntad densa y constante
de no volar como la mariposa,
de no ser bella, como el lirio,
para salvar de envidias su pureza.
¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles
libélulas se han muerto, allí, a su lado
por correr tanto hacia la primavera!
Ella supo esperar sin pedir nada
más que la eternidad de su ser puro.
Por renunciar al pétalo, y al vuelo,
está viva y me enseña
que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto,
soltar las falsas alas de la prisa,
y derrotar así su propia muerte.

También recuerdan ellas, mis manos,
haber tenido una cabeza amada entre sus palmas.
Nada más misterioso en este mundo.
Los dedos reconocen los cabellos
lentamente, uno a uno, como hojas
de calendario: son recuerdos
de otros tantos, también innumerables
días felices
dóciles al amor que los revive.
Pero al palpar la forma inexorable
que detrás de la carne nos resiste
las palmas ya se quedan ciegas.
No son caricias, no, lo que repiten
pasando y repasando sobre el hueso:
son preguntas sin fin, son infinitas
angustias hechas tactos ardorosos.
Y nada les contesta: una sospecha
de que todo se escapa y se nos huye
cuando entre nuestras manos lo oprimimos
nos sube del calor de aquella frente.
La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta?
El peso en nuestras manos lo insinúa,
los dedos se lo creen,
y quieren convencerse: palpan, palpan.
Pero una voz oscura tras la frente,
—¿nuestra frente o la suya?—
nos dice que el misterio más lejano,
porque está allí tan cerca, no se toca
con la carne mortal con que buscamos
allí, en la punta de los dedos,
la presencia invisible.
Teniendo una cabeza así cogida
nada se sabe, nada,
sino que está el futuro decidiendo
o nuestra vida o nuestra muerte
tras esas pobres manos engañadas
por la hermosura de lo que sostienen.
Entre unas manos ciegas
que no pueden saber. Cuya fe única
está en ser buenas, en hacer caricias
sin casarse, por ver si así se ganan
cuando ya la cabeza amada vuelva
a vivir otra vez sobre sus hombros,
y parezca que nada les queda entre las palmas,
el triunfo de no estar nunca vacías.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El lenguaje

Esto respecto a la imposibilidad del lenguaje cuando se desea comunicar lo inaccesible, lo intangible, intocable, impalpable, incorpóreo, inmaterial, invisible, étereo. Es decir, la abstracción pura del lenguaje. Conceptualizar lo inclasificable e intentar capturar lo inaprensible nos llevará siempre al fracaso.

El fracaso de las relaciones humanas, es el fracaso natural de la comunicación "verdadera".

Estudios Literarios ingleses
Shakespeare y el teatro de su época
Rafael Portillo
Edición Catedra, Madrid 1987


" Otro elemento esencial de Love's Labour's Lost está en relación con el aislamiento que producen las palabras, cuando no responden a un sentimiento sincero o a un próposito de acción, dado que cuando esto sucede se invierte la función de la lengua en su fin primordial de comunicación, y en su lugar se levanta la barrera de la incomprensión, que aísla a los hablantes y los abandona en su conflicto interno, paralizante y enloquecedor".

Si doy un paso
Casi siempre
Retrocedo diez.
Estoy en pie de lucha
y yo soy mi propia victimaria
Me dejo suspender sin angustia
Dejo que fluya hasta irse la apatía
Estoy en pie de lucha
pero con los brazos abiertos
A veces, el miedo atravieza mi costilla
me abandona al exilio de mi
Y yo no se como gritarle a mi otro pedazo
que regrese.
Que a soledad la han dejado sola
Que mis costillas no resisten
y la angustia no cesa.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Tengo Algo que deciros y no hay puerta - Thomas Wolfe

Ese día salí de la universidad con ánsias de hablar con alguien, camine cuál vagabunda por esa ciudad monótona. Llegue a la misma esquina, me tome el mismo café, pero no estaban las mismas personas.
Sin desearlo ni pedirlo, las palabras que llegaron a mi, fueron pequeños fragmentos de este libro. Una mujer conocida, me dijo estoy leyendo un libro. Y sonrío bellamente. Yo le pregunte que leía, ella respondió:
-Tengo Algo que deciros y no hay puerta de Thomas Wolfe
-¿Lo quieres ver?
Yo dije, -¡Si! que lo quiero ver, mientras sonreía para mis adentros-.

"Octubre es la estación para regresar: las entrañas de la juventud suspiran por el amor perdido. Tienen las bocas secas y amargas de deseo; tienen los corazones rasgados por las espinas de la primavera. Pues el encantador abril, cruel y florido, se los destrozará con salvaje alegría y ansias mudas. La primavera no tiene más lenguaje que un grito; pero más cruel que abril es el áspid del tiempo". Tengo Algo que deciros y no hay puerta - Thomas Wolfe

lunes, 8 de noviembre de 2010

Me gusta sentirte

Aunque tu silueta se desvanezca en la aurora

Y mis manos no te toquen y mis besos no te besen.

Porque eres la ausencia de nadie

La forma pintada de anhelo sobre la piel.

El color Negro que le ultraje al vacío.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Me gusta la humanidad sobre mi hombro

Esa mujer simple que a veces se equivoca

Me gusta la humanidad de un secreto a voces

La mirada que no sabe decir porque ya lo ha dicho todo.


Me gusta la sencillez de mis instantes callados

Cuando sin querer miro el vacio buscando cualquier razón.

Me gustan las calles pobladas de pasos perdidos.

Las huellas abandonadas por cualquier transeúnte irresponsable.


Los recuerdos dejados en cada esquina

Las manos que jamás se encuentran.

Amo mi humanidad incomprensible

la terquedad solitaria que me busca.

Una amante que me espera en algún lugar lejano

Poblada de pasados y dispuesta a esperar.

Amo la humanidad que dejara mi cuerpo en una ciudad perdida.

Sin ser donde me esperen.

Amaré la equivocación de mi llegada,

la ciudad fantasmal que me acoja

y la mujer que me reciba sin esperar.


Me gusta la lluvia porque un día de noviembre

Nací Lloviendo

Me gusta verlo todo

Por eso no tengo ojos

Me gusta saberme esperada

Aunque nadie me este esperando.


También Buscar

a nadie, solo buscar.


A veces pienso

Este mundo esta loco.

Tangos miedos encontrados que se dan amor

Y los silencios que se dan las manos.

Tantas palabras insuficientes para las necesidades del espíritu.


Amo el lenguaje que como velo,

Nos hace creer cercanos

Siendo en realidad el muro que nos separa.


Siempre fue la misma con nombre diferente

Ella se ha vestido de mil maneras para llegar siempre a la puerta de mi casa

La ha tocado y me ha tocado

Ha llegado y se ha ido

Tantas veces me ha dicho ¡te he encontrado!

También ha dicho ¡adiós ¡

Con una vehemencia y seguridad

¡No volveré! lo ha pensado

Yo, a veces la espero

Pero es inútil, ella nunca llega si le pienso

Me ha robado tantas caricias, y el viento se ha llevado tantos recuerdos

Que a veces en serio, parece que nunca se ha ido.

Es ella, la misma de siempre con ojos carmesí

Verdes o azabaches

Es de la A a la Z

Fue también una J o una N

La misma actriz que se desviste

Para engañarme

Es ella la que con torpeza un día me dijo ¡te amo!

Soy yo la misma que confiada le creí.

Y he creìdo una y mil veces

A ella la misma mujer con otros nombres

La misma que me ha roto el corazón

Para repararlo al día siguiente.

sábado, 30 de octubre de 2010

Si quiero el amor a las doce de la noche, mientras me tomo el café y leo alguna frase hermosa que recuerde, quiero el amor que me levante al medio dia, cuando el sol se cuele por la ventana de mi encierro. Si, quiero una mano que enlazar cuando deba decir adios y una respiración para evitar, porque los ahogos a veces cansan. Si, después de divagar en tantas sin razones y en el vivir de la soledad, extraño el amor que pende como una lampara el recuerdo antes de cerrar mis ojos.

Quiero que una mano acaricie mi rostro y bese mi frente, que unos ojos brillen cuando se crucen con los mios, quiero evitar una mirada porque derrumba cualquier suelo. Y quiero caer con el vértigo que produce un beso que se acaba.

Quiero el amor, no la palabra, quiero la sensación en mi cuerpo, no un cuerpo, no alguien. Quiero sentir la sangre transcurrir como una valvula que pronto explota. Quiero mi mano fría y el corrientazo que produce abrazarla con otra agena. Si, quiero el amor, tan simple y complejo. Tan añorado y solitario. Porque en pocas ocasiones sabemos encontrarnos. Mientras el amor esta sentado en una banca cualquiera, esperando que alguien le arroje flores y se lo lleve de la mano en una noche oscura.

El amor esta ahí y nadie lo ha visto. Esta solo, tan solitario como yo que lo quiero, sin saber en que banca y en que noche oscura se encuentra.

domingo, 24 de octubre de 2010

Safo de Lesbos

Este poema llego por casualidad a mis manos, y como soy amante de las casualidades o coincidencias he decidido postiarlo.

Safo de lesbos

Se han sumergido la luna y las Pléyades,
es media noche, pasan las horas
y yo, durmiendo sola.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Aveces extraño extrañar/ siento nostalgia de la nostalgia, y añoro, los días, en que mi alma suspiraba anhelos...

Destino - Salvador Dalí y Walt Disney


“Ella era la pequeña ventanita, el minúsculo agujero luminoso en mi sombría cueva de angustia. Era la de redención, el camino de la liberación. Ella tenía que enseñarme a vivir o a morir; ella, con su mano segura y bonita, tenía que tocar mi corazón entumecido, para que al contacto de la vida floreciera o se deshiciese en cenizas.”

Dolores - Soledad Acosta

Dolores - Soledad Acosta
“Yo estaba muy triste entonces: el corazón humano, sin exceptuar el mío, me parecía tan pequeño, variable e indigno, bien que en lo íntimo de él guardase el recuerdo de la mujer que amé como un ángel, pero que se había convertido para mí en un ser débil, fútil, y fácilmente llevado por la voluntad ajena. A veces la conciencia me acusaba de haber cambiado yo también. Era cierto, pero no había empezado a sentirme indiferente sino cuando advertí en ella despego. Su silencio y sus vacilaciones durante nuestra separación me la habían mostrado bajo otra luz, y el antiguo ideal había desaparecido para mí"

De las tardes-Fernando Delgadillo

De las tardes-Fernando Delgadillo
Si te tuviera una tarde para abrevarme en la voz, murmurante de tus fuentes una tarde para dos. Una tarde para siempre por las tardes que no estás, por las tardes que no han sido, y por las que ya no te vas. Quién te tuviera una tarde para andante recorrer las veredas, los atajos en los campos de tu piel, recorriendo amante valles, lomas, cauces de agua y flor, conquistando tus llanuras. toda una puesta de sol.

Herida - Rimbaud

Herida - Rimbaud
“Era la forma que revestía un amor ávido de exceder el límite de las cosas y, sin embargo, ¿cuántas veces alcanzamos momentos de felicidad irrealizables, noches estrelladas, arroyuelos que transcurren?: en el bosque de Lyon, ya en la noche, ella caminaba en silencio... sentía cómo mi destino caminaba a mi lado... Es imposible expresar con una sola frase la posibilidad que tenía de reconocerla: también soy incapaz de expresar su belleza, belleza imperfecta, móvil imagen de un destino ardiente y tenue. La fulgurante transparencia de esas noches es también inefable”. Bataille

La despedida-Fito Paez

La despedida-Fito Paez
Sabe amargo el licor, de las cosas queridas, se acabó lo mejor, quién nos quita esta herida, tu me pierdes a mí yo te doy por perdida, es la hora de huir, la despedida, la despedida ...

Ms Dalloway - Virginia Woolf

Ms Dalloway - Virginia Woolf
“Con todo, en algunas ocasiones era incapaz de resistirse al encanto de una mujer, no de una niña, de una mujer confesándole, como hacían a menudo, un mal paso, una locura. Y ya fuera por compasión, o por su belleza, o porque ella era mayor, o por alguna contingencia – como un leve aroma, o un violín en la casa de al lado (tan extraño era el poder del sonido de algunos momentos), ella sentía sin lugar a dudas, lo que los hombres sienten. Sólo por un instante; pero era suficiente. Era una revelación súbita, una especie de excitación, como un sofoco, que tratabas de contener, pero conforme se extendía no te quedaba más remedio que entregarte a temblar y sentías que el mundo se te acercaba, hinchando con un significado sorprendente, con una especie de pasión que te llevaba al éxtasis, porque estallaba por la piel y brotaba y fluí a como un inmenso alivio por fisuras y llagas. Y entonces, en ese preciso momento, había tenido una iluminación. La luz de una cerilla en una flor de azafrán; un significado interior que casi llegaba a verbalizarse. Pero la presión se retiraba; lo duro se volvía blando; el momento había terminado”.

Jose Luis Guerin - Las mujeres que no conocemos

Jose Luis Guerin - Las mujeres que no conocemos
"Vislumbraba uno de esos seres que a través de su rostro especial nos anuncia la posibilidad de una felicidad nueva. Cuando es especial, la belleza multiplica las promesas de felicidad. Cada ser es como un ideal aún desconocido que se abre a nosotros. Y ver pasar un rostro deseable que no conocíamos nos abre nuevas vidas que deseamos vivir. Desaparecen a la vuelta de la esquina, pero esperamos volver a verlos, nos quedamos con la idea de que hay más vidas por vivir de las que pensamos, lo que da más valor a nuestra persona. Un nuevo rostro que ha pasado es como el encanto de un nuevo lugar que nos ha revelado un libro. [...] Qué importa si no partimos, sabemos que existe, tenemos una razón más para vivir. Así miraba por la ventana para ver que la realidad y la posibilidad de vida que sentía junto a mí a cada hora contenían innumerables posibilidades diferentes de felicidad [...]Por desgracia no conoceremos todas las felicidades [...]Al menos nos dan nuevas razones para vivir." Fuente Deeegie - Marcel Proust